Los acantilados de Moher (Cliffs of Moher, su nombre en inglés), son de esos lugares que te dejan sin aliento, donde el verde y la paz de las praderas irlandesas contrastan con lo agreste y la fuerza del mar chocando contra la roca. Irlanda es famosa por sus castillos, su historia, la tradición celta, grandes praderas, ovejas y duendes mágicos, no por nada se conoce como “La isla esmeralda”. Y así como su historia tiene miles de años, también su geografía.

Los Cliffs of Moher están ubicados en la costa del condado de Clare, alrededor de 75 kilómetros al sur de la ciudad de Galway, desde donde se pueden contratar tours por el día para visitar los acantilados y otras atracciones turísticas que se encuentran en el camino. También es posible visitarlos por el día contratando un tour desde Dublín, ya que se encuentran alrededor de tres horas y media de distancia de esta ciudad.

En mi caso, nos encontrábamos en la ciudad de Galway con una amiga y contratamos el tour apenas llegamos, lamentablemente no encontramos una opción con guía en español, por lo que nuestro tour fue en inglés, pero al haber personas de distintas nacionalidades el guía trataba de no usar tantos modismos para que todos entendiéramos (el acento en Irlanda es muy distinto al británico o al americano).

Recuerdo que el bus salía alrededor de las 10 de la mañana desde la estación de buses y retornaba tipo 6 de la tarde a Galway, no estoy segura de cual era el valor exacto (fue en marzo del 2015), pero era cercano a los 25€; incluía la entrada a los acantilados, visita a la Aillwee Cave y parar en distintos puntos en la vía para apreciar el paisaje, algunas construcciones como el Dunguaire Castle o las Aran Islands, y no incluía almuerzo. Si optan por ir de manera independiente, arrendando un auto, etc., la entrada a los acantilados tiene un valor de 6€.

El último punto son los acantilados, a los cuales se les debe dedicar un mínimo de dos horas para recorrer con total tranquilidad y apreciar la impresionante vista. Existe un centro de visitantes en forma de cuevas con kioskos, tiendas, servicios y una exhibición interactiva.

Luego es posible acceder al sendero y simplemente decidir por que lado comenzar. Nosotras fuimos primero al lado derecho, donde se encuentra la O’Brien Tower, lugar al que también es posible acceder pagando una entrada adicional y observar desde un punto aun más alto el océano. Es importante destacar que solo se debe transitar por el sendero establecido y aunque sea muy tentador querer ir más allá, para tener una mejor vista o fotos más impresionantes, es muy peligroso, ya que el camino es húmedo y resbaladizo, e incluso el viento es tan fuerte que es capaz de botar a una persona (lo digo por experiencia propia).

También existen otros tour que ofrecen conocer los acantilados desde el mar y las islas Aran, lo que para los fanáticos de Harry Potter es un lujo, ya que parte de la película “El príncipe mestizo” fue grabada en este lugar, así como también el video de Maroon 5, Runaway y otras películas más.

La verdad es que el lugar es impresionante y a pesar de que no son los acantilados más altos de Irlanda, con sus 214 metros de altura, la vista panorámica y sus imponentes murallones negros en contraste con el verde y la vista del mar los convierten en un destino espectacular, al que ni las fotos son capaces de hacerle justicia.

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